Cómo escribir sobre sostenibilidad sin hacer greenwashing
Ya había hablado en otras ocasiones sobre cómo escribir sobre sostenibilidad, y es que hay que tener en cuenta algunas consideraciones para no caer en los temidos “lavados de cara”, como el greenwashing, cuando hablamos de causas medioambientales, o el purplewashing, cuando hablamos de temas feministas.
Como decía en anteriores artículos del blog: “No hace falta tener años de experiencia en sostenibilidad para poder entender los principales problemas medioambientales o apoyar las causas sociales del momento. Hace falta cuidar el lenguaje, tener criterio para seleccionar la información que consultamos y saber crear contenido informado, respetuoso y de calidad.”
Puedes leer más sobre ello en:
- Cómo escribir sobre sostenibilidad sin ser una experta: parte 1
- Como escribir sobre sostenibilidad sin ser una experta: parte 2
Ahora la cosa se pone seria: entra en juego la legislación anti-greenwashing
Como ya traté estos temas en otros artículos, en el texto de hoy quiero hablar concretamente sobre el greenwashing y, específicamente, sobre la nueva legislación que está surgiendo respecto a ello, como:
- La Directiva (UE) 2024/825 del Parlamento Europeo y del Consejo de 28 de febrero de 2024 en lo que respecta al empoderamiento de los consumidores para la transición ecológica mediante una mejor protección contra las prácticas desleales y mediante una mejor información, conocida coloquialmente como la Directiva anti-greenwashing
- El anteproyecto de la Ley de Consumo Sostenible, que transpone parcialmente a nivel nacional la anterior Directiva.
Y, aunque este escenario legislativo no está libre de polémicas y modificaciones e incluso posibles retractaciones, sí está clara la tendencia que sigue y seguirá en los próximos años, la comunicación de la sostenibilidad, sobre todo, en cuanto a “alegaciones medioambientales”.
Antes de nada: ¿qué es una alegación medioambiental? ➡️ Son afirmaciones que se utilizan para describir o anunciar los productos o servicios. Por ejemplo, utilizar palabras como “biodegradable” y “sostenible” o declarar que “contamina menos” o “consume menos agua”. También son alegaciones que se rigen bajo este tipo de normativas las etiquetas medioambientales.
Aunque hablamos de alegaciones medioambientales, se incluyen también las características sociales. Además, no solo se hace referencia a características de productos, sino también a servicios.
Tanto la Directiva anti-greenwashing como la Ley de Consumo Sostenible, se plantean sabiendo que las personas consumidoras necesitan que la comunicación en torno a la sostenibilidad sea fiable, comparable y verificable para poder tomar decisiones de consumo informadas.
En resumen, este nuevo panorama legislativo implica que la comunicación de la sostenibilidad esté regulada por ley, y sí, si metes la pata, habrá sanciones. Vamos, que si las empresas cometen greenwashing estarán infringiendo la ley y se les puede multar (entre otros perjuicios…).
Algunos casos concretos planteados por estas normativas
- Las etiquetas medioambientales deben incluir información sobre características específicas, por ejemplo, ya no se puede utilizar la clásica etiqueta verde genérica que pone algo como “producto consciente”, si no se explica exactamente por qué se puede considerar que ese producto es “consciente”.

- Hay que utilizar pruebas, como estudios, certificaciones o evidencias de otra clase para demostrar la veracidad de los datos aportados. Sería sancionable indicar: “reducimos la huella de carbono de nuestra empresa”, cuando es la primera vez que se calcula la huella de carbono de la empresa. ¿Cómo sabes que se redujo? Necesitas al menos 2 datos para poder confirmar la reducción. 🍃

- Hay ciertas palabras que tienen significados concretos (y regulados por su propia normativa), como es el caso de la palabra “ecológico” en el caso de los alimentos. La agricultura, ganadería o elaboración ecológicas son prácticas con normas concretas y regidas por organismos y etiquetas oficiales. Por ejemplo, una mermelada que haces en casa con la fruta de tu huerta familiar no es (necesariamente) una mermelada ecológica.
En pocas palabras…
Cada vez hay mayores exigencias por parte de las personas consumidoras a la hora de informarse sobre el desempeño social y ambiental de productos, servicios, organizaciones y proyectos, por lo cual comunicar sobre sostenibilidad, o con perspectiva sostenible, se está convirtiendo en una tarea a la que se debe prestar cada vez más atención.
No solo existe la posibilidad de riesgo reputacional si se cometen errores en la comunicación, si no que, además, con el desarrollo de nuevas propuestas legislativas, llegarán sanciones para quienes no comunican la sostenibilidad de forma clara, pertinente y fiable.
Recursos interesantes que te recomiendo
- La “Guía exprés de comunicación de la sostenibilidad” de Anacos Sostenibilidad que puedes DESCARGAR de manera GRATUITA en la tienda online, aquí. Es un documento condensado de consulta rápida útil para tener siempre a mano cuando necesites escribir teniendo en cuenta la sostenibilidad.

- Esta “Guía de comunicación sostenible: cómo incluir información medioambiental en tus estrategias y campañas”, del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Es una lectura muy amena e incluye ejemplos y ejercicios para practicar cómo hacer alegaciones medioambientales correctamente.
- Recursos para escribir de manera simple y clara, como: Pautas del lenguaje claro y Cómo escribir con claridad.
Si después de leer todo esto crees que lo de escribir sobre sostenibilidad no es para ti… ¡hay una alternativa! Puedes ponerte en contacto conmigo y escribiré encantada tus artículos o contenidos relacionados con la sostenibilidad. ✍️ Escríbeme a info@anacossostenibilidad.com para saber cómo puedo ayudarte o visita la tienda online para ver más recursos.

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